Sandrisha Yinn

Página personal

Sobre mi

- Paso muchísimas horas frente a un ordenador, me encanta este mundillo.

- Soy una gran autodidacta, disfruto aprender a mi ritmo y solo que me gusta.

- Me encanta la tecnología.

- Amo enseñar, encuentro fácilmente la forma de llegar a la gente; aunque hay excepciones claro.

- etc, etc, etc...

Uno nace profesor, al igual que uno nace poeta, es un gran arte

"Una vez me llamaron para que asistiera a un seminario; allí se habían congregado muchos rectores y vicerrectores de universidad. Estaban muy preocupados sobre la disciplina en los colegios, los institutos y las universidades, y por la actitud irrespetuosa de la nueva generación hacia los profesores.

Escuché sus planteamientos y les dije:

"Veo que en alguna parte falla lo esencial. El profesor es alguien al que se respeta de forma natural, así que un profesor no puede exigir respeto. Si el profesor exige respeto, lo único que hace es demostrar que no es un profesor, que ha elegido la profesión equivocada, que no tiene vocación. La misma definición de profesor es aquel al que se respeta de forma natural; no al que tienes que repetar. Si tienes que respetarlo, ¿qué tipo de respeto va a ser ese? Fíjate: "tengo que respetar"; ha perdido todo su encanto, el respeto no está vivo. Si tiene que ser hecho, por tanto no está allí. Cuando está allí, nadie es consciente de él, nadie se cohibe por él. Sencillamente, fluye. En cuanto hay un profesor, fluye".

De modo que dije en el seminario:

"En vez de pedir a los alumnos que respeten a los profesores, por favor piensen de nuevo; deben de estar escogiendo a profesores equivocados, que no son en absoluto profesores".

Uno nace profesor, al igual que uno nace poeta, es un gran arte. No todo el mundo puede ser profesor, pero a consecuencia de la universalización de la educación, hacen falta millones de profesores. Imagínate una sociedad que pensara que la poesía debe ser enseñada por poetas, y que hay que enseñar poesía a todos. Harían falta millones de poetas. Evidentemente, entonces habría escuela de poetas. Esos poetas serían falsos, y después exigirían: ¡Aplaudidnos! Porque somos poetas. ¿Por qué no nos respatáis? Esto es lo que les ha sucedido a los profesores.

Antiguamente había muy pocos profesores. La gente solía viajar miles de kilómetros para encontrar a un profesor, para estar con él. Había un gran respeto, pero el respeto dependía de la calidad del profesor..."

Osho, La búsqueda. Charlas sobre los Diez Toros del Zen


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